Exploraciones en América del Sur 2006-2011
Durante mi niñez he soñado mucho tiempo con América del Sur, mientras investigaba un viejo atlas que me había regalado mi tío Fausto. Observando algunos mapas de la Amazonía, mi imaginación volaba y yo pensaba en poder explorar aquellos inmensos ríos, en busca de restos de antiguas civilizaciones.
Conocí por primera vez América del Sur en 1989, en un viaje junto a un amigo italiano. La primera ciudad que visitamos fue Río de Janeiro, con su alegría, su música y sus playas interminables.
Luego estuvimos en Salvador de Bahía, donde me interesó el famoso distrito histórico, el Pelourinho.
Pero sentía que me faltaba algo importante para ver, tocar, oler.
Era el Río Amazonas, el más caudaloso del mundo, que el que yo soñaba desde hace años, desde que era pequeño.
Así que fuimos a Manaus, y de ahí emprendimos una exploración de un afluente del Río Amazonas. Desde entonces, el gran río ha entrado en mi corazón y no lo he olvidado nunca más.
Muchos años han pasado desde entonces, y después de haber trabajado en barcos de cruceros decidí vivir en América del Sur, sin embargo, me detuve en Colombia, en Cartagena de Indias, donde viví durante varios años.
Desde este país de América del Sur, lleno de contrastes pero con encanto y siempre impredecible, he ampliado mis horizontes.
Durante una larga caminata en la Sierra Nevada de Santa Marta, la montaña más alta de Colombia, me encontré con los nativos Kogui y me di cuenta de que todavía hay un mundo paralelo en América del Sur, el de los nativos, que tienen un visión "diferente" de la vida, en oposición al individualismo típico de nosotros, los occidentales. Seguí la exploración más allá de la aldea de los Koguis hasta la Ciudad Perdida, Teyuna, un interesante sitio arqueológico ubicado en el mismo valle.
Desde entonces, he podido constatar que América del Sur es un tesoro inagotable de pueblos, y también de restos arqueológicos ocultos si no totalmente desconocidos, a la espera de ser descubiertos.
Mi pasión por la antropología y la arqueología me ha llevado a conducir exploraciones en la propia Colombia, y también en Perú, Bolivia y Brasil.
Hoy en día se piensa que el mundo entero está totalmente cartografiado y perfectamente conocido. Nada podría estar más lejos de la verdad.
En América del Sur hay grandes áreas de la selva tropical amazónica, todavía sin explorar.
Algunas personas han puesto en duda mi afirmación, señalando que ahora existe la cartografía aérea y por satélite. Los que dicen eso no conocen la geografía del continente en cuestión.
Al menos dos millones de kilómetros cuadrados de bosque tropical cerca de la frontera entre Brasil y Colombia, Perú y Bolivia, están casi siempre cubiertos por una espesa capa de neblina, por lo que las fotografías aéreas o por satélite (y tampoco google earth), se vuelven inútiles.
Luego está la selva, que es una barrera casi impenetrable para los que quieren tratar de explorar algunos de los valles amazónicos, y también existe la dificultad de acceso representada por los nativos, celosos de sus tradiciones.
A menudo no permiten a los extranjeros entrar en sus territorios, como me ha ocurrido por ejemplo en Quitaparaya, más allá del Pongo Mainique, en el Río Urubamba (Perú).
En este libro describo dieciocho expediciones en cuatro diferentes países de América del Sur: Colombia, Perú, Bolivia y Brasil.
La mayoría de estas exploraciones ha tenido como objetivo principal la investigación arqueológica: la identificación de antiguas ruinas pocos conocidas, a menudo situadas en lugares de difícil acceso, la interpretación de los petroglifos y pinturas rupestres en zonas remotas, y descubrimientos de restos arqueológicos totalmente desconocidos.
Algunas de estas exploraciones han tenido en cambio objetivos naturalistas (Rio Alto Madidi) y el contacto con los pueblos indígenas (Sierra Nevada de Santa Marta, Petroglifos de Pusharo).
Si estás interesado en adquirir el libro haz clic aquí
Haz clic aquí para más información sobre mis libros
Crónicas indígenas del Nuevo Mundo
Es el fruto de cuatro años de trabajo: investigaciones históricas en varias bibliotecas y archivos suramericanos, visitas de análisis profundo a sitios arqueológicos famosos y a otros menos conocidos (como Machu Picchu y Sacsayhuamán, pero también San Agustín, los petroglifos de Pusharo y Teyuna, la ciudad perdida de la Sierra Nevada de Santa Marta, para citar sólo algunos de ellos), y viajes llenos de aventuras a las comunidades autóctonas más aisladas del continente americano, como los Matsiguenkas del Madre de Dios o los Ashaninka del departamento de Junín, en Perú.
Con este libro, que es una recopilación de setenta artículos míos, quise dar una visión amplia de la fascinante Historia indígena del Nuevo Mundo, desde los inicios hasta nuestros días.
En los primeros capítulos me ocupé del problema del origen del hombre americano, analizando las diferentes teorías, tanto las ortodoxas como las alternativas. Luego, examiné las varias civilizaciones que fueron apareciendo en el continente americano, sin pasar por alto los vínculos que hubo entre ellas y los símbolos que las caracterizaron.
Al describir varios de los lugares legendarios y de los preciosos hallazgos de Suramérica, como la Pedra Pintada del Roraima, la Pedra de Ingá en el Paraíba, la ciudad perdida de Ingrejil en la Bahía, Sacsayhuamán en el Cusco y la Fuente Magna y el monolito de Pokotia de La Paz, propuse mi teoría sobre la antigua civilización megalítica americana y sobre los remotos contactos entre los pueblos del Medio Oriente y los del Nuevo Mundo, en los albores de la Historia.
En la parte central describí algunas etnias actuales de Suramérica con las cuales tuve contacto: Kogui, Arahuacos, Wayúu, Guambiano, Tikuna, Ashaninka, Matsiguenkas, entre otras.
Por desgracia, incluso hoy en día, en la era post-colonial, los indígenas de Suramérica viven en una situación de constante precariedad, ya que otros ocupan sus tierras ancestrales dándoles míseros subsidios; en otros casos, se delimitan los territorios indígenas, haciendo creer a la opinión pública mundial que se está llevando a cabo la causa indigenista y ambientalista, mientras que, por el contrario, se persiguen los mismos fines: apropiarse de los recursos de las tierras de los nativos, sean estos hídricos, forestales o mineros.
En la parte final, además de describir el triste período de la colonización (particularmente de la Amazonía, área de fundamental importancia para nuestro futuro), narré las aventuras de varios exploradores que intentaron arrojar luz sobre antiguas leyendas y misterios, como el del Paititi.
Compra el libro en LULU.COM (Disponible en versión original o para descargar)
1542 Los primeros navegantes del Río Amazonas
Es un libro histórico y, al mismo tiempo, de actualidad.
En la primera parte del libro narro la vida de Francisco de Orellana, el explorador español que navegó de primero a lo largo de casi todo el curso del Río Amazonas.
La Amazonía, con sus secretos y su increíble biodiversidad, ha despertado siempre mi interés. Me fascina imaginar lo que los primeros europeos percibieron durante su viaje en 1542. El religioso Gaspar de Carvajal, capellán de la expedición, en su narración del viaje, habla de numerosos pueblos sobre las orillas del río y de un pueblo de mujeres guerreras, ''las Amazonas'', con cuyo nombre, precisamente, Orellana bautizó al gran río.
¿Fueron fantasías del religioso o realmente el Río Amazonas estuvo habitado desde la antigüedad? ¿Existió realmente la tribu de mujeres guerreras? Y si es cierto que la Amazonía estuvo densamente habitada en el pasado, ¿es posible que estos pueblos hubieran estado unidos en el tercer imperio de América, (después del azteca y del incaico), largamente buscado, pero jamás encontrado por los conquistadores españoles, el mítico El Dorado?
En la segunda parte del libro, el Cuaderno de Viaje, describo una de mis últimas aventuras, la navegación del Río Amazonas desde Puerto Ocopa (Perú) hasta Belem (Brasil). En el relato, analizo los problemas y las prospectivas de la Amazonía del siglo XXI, un área del mundo frecuentemente olvidada, pero de vital importancia para todo el ecosistema del planeta.
Compra el libro en LULU.COM (Disponible en versión original o para descargar)
Lee la introducción del libro. (1542.pdf 62 Kb)
En busca de El Dorado
 |
| El 6 de Junio del 2007, el libro ha sido presentado en la "Dante Alighieri" de Bogotá por invitación de la directora Señora Elvisa Pratesi de Chica. |
Empecé a escribir el libro “En busca de El Dorado” en el 2006. Mis viajes a las comunidades indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta y al valle de San Agustin, donde vivía un tiempo una civilización antigua, hicieron crecer en mí un deseo de averiguar y de conocer lo que pasó en América en la época de las grandes exploraciones geográficas.
Algunos libros que había leído anteriormente exaltaban a los conquistadores, desvalorando las culturas indígenas, mientras que en otros leí lo contrario: los indígenas eran las víctimas y los conquistadores eran todos asesinos. Además en ningún libro sobre el descubrimiento de América encontré una descripción de lo que pasó con el torpe comercio de lo africanos que fueron trasportados por la fuerza hacia un futuro de esclavitud.
En este libro intenté describir las tres etnias y sobretodo analizar la causa que hizo cruzar el océano a los europeos, las leyendas de enormes riquezas.
El amigo Giuseppe Esposito, profesor de filosofía escribió el prefacio.
El libro fué publicando en Italia en Febrero 2008 con la Casa Editora Infinito de Roma.
Descripción del libro
A finales del siglo XV Europa quiso explorar que había más allá de sus límites: se abrieron nuevas rutas comerciales y se hallaron tierras que hasta el momento eran desconocidas para el mundo occidental.
El genovés Cristóbal Colón fue el primero que tuvo el mérito de atravesar el Mar Océano. Diez años más tarde el florentino Amerigo Vespucci se dio cuenta que estaba frente a un nuevo continente. Este fue llamado “América” en su honor.
Vasco Núñez de Balboa descubrió once años más tarde el Mar del Sur, el actual “Océano Pacífico”. Siete años después, Fernando Magallanes circunnavegó la tierra en un viaje lleno de aventuras.
El proceso de exploración era permanente.
Inicialmente los exploradores marítimos estaban empujados por sus ambiciones comerciales. Luego los “conquistadores” se aventuraron en el océano para apropiarse de inmensas riquezas.
El “motor” de este flujo interminable de exploradores y aventureros fueron las leyendas, que a pesar de tener un fondo de verdad, eran muy exageradas.
La más famosa de todas estas leyendas es la de El Dorado. La historia de una maravillosa ciudad de oro preincaica escondida en algún lugar del Nuevo Mundo.
Durante muchos años, decenas de exploradores, aventureros, conquistadores buscaron el tercer imperio de América sin ningún éxito. Algunos, como el castellano Diego de Ordaz remontaron ríos, otros en cambio, como Francisco de Orellana los navegaron hasta la desembocadura, siempre en busca de la mítica ciudad de oro.
Muchos de ellos dedicaron gran parte de su vida a esta búsqueda interminable, otros hasta perdieron la vida en esta empresa.
En los años de los descubrimientos geográficos, marítimos y terrestres, se desarrollaron leyendas relacionadas con inmensas riquezas escondidas en algún lugar del nuevo continente.
En este libro se narran las dificultades que los exploradores enfrentaron a través de su vida para lograr realizar sus sueños: Juan Ponce de León que buscó la fuente de la eterna juventud, Francisco Vásquez de Coronado que ocupó parte de su vida buscando las siete ciudades de oro de Cíbola o el inglés Walter Raleigh que buscó la legendaria ciudad de Manoa.
Desafortunadamente los indígenas americanos pagaron un precio muy alto por esta invasión europea a América.
La ambición desmedida de poder y la sed de apropiarse de inmensas riquezas por parte de los europeos, fueron la causa de la destrucción de las civilizaciones precolombinas y de la desaparición de sus culturas.
El autor describe esta fascinante época de los descubrimientos geográficos y de la conquista de América y cuenta como los europeos se enfrentaron con los nativos americanos, sin olvidar el torpe tráfico de africanos que fueron transportados por la fuerza al Nuevo Mundo.
Esta búsqueda interminable de El Dorado continúa aún hoy en día. Muchos exploradores insisten en hallar a Paititi, la ciudad subterránea situada en las selvas de Perú.
Quizá la búsqueda de El Dorado y de una civilización antigua, que encierra todos los conocimientos místicos es un mito infinito en la historia de la humanidad, que acompañará por siempre el destino del hombre.
Lea y/o descargue la introducción (introduccion.pdf 40 Kb).
Compra el libro en LULU.COM |