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La civilización Nazca (+ Video)
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La civilización Nazca (+ Video)

Cuando se nombra a Nazca, se piensa de inmediato en las famosas líneas en el desierto y en los geoglifos que tanto inspiraron la imaginación de fantasiosos viajeros y que, sin embargo, son sólo una de las tantas peculiaridades de esta importante y antigua cultura peruana que se desarrolló a partir del siglo V antes de Cristo.
La civilización Nazca se originó de culturas ya existentes, como la Paracas, la cual se distinguió por haber alcanzado la excelencia en el arte textil y en la cerámica. Los Nazca vivieron en la costa sur de Perú, en los valles de Chincha, Pisco, Ica, Río Grande y Acari.
La ciudad principal de los Nazca fue Cahuachi, situada a unos 50 kilómetros de la actual ciudad de Nazca. La capital estaba circundada de poderosos muros. En la plaza principal había una pirámide de veinte metros de alto con una base rectangular de 110 por 90 metros. En la costa sur de Perú hay otros importantes sitios arqueológicos que pertenecen a la cultura Nazca, como los poblados de Estaquería y Tambo Viejo. Este último está rodeado de muros defensivos de piedra y adobe.
El primer estudioso que analizó científicamente las tumbas Nazcas fue el alemán Max Ulhe. En la localidad de Ocucaje se encontraron momias en excelente estado de conservación gracias al clima seco, alrededor de las cuales había ofrendas muy particulares, como cerámica pintada de las más bellas de Suramérica, máscaras de oro exquisitamente elaboradas y tejidos coloridos de excelsa cualidad que ilustraban escenas de guerra y caza.
En efecto, la herencia de la cultura Paracas, con sus grandiosos tejidos, en Nazca se percibe en la cerámica, cuyos dibujos zoomorfos pintados dan cuenta de un profundo sentido de la belleza.
Sin embargo, la característica más conocida de la cultura Nazca son los famosos geoglifos (del griego: signos en la tierra) que se notan en la carretera panamericana. Son figuras enormes, que se observan sólo desde cielo y que representan signos abstractos, figuras antropomorfas, zoomorfas y extrañas líneas paralelas y perpendiculares.
No se sabe cuándo se construyeron o si se pueden atribuir a la cultura Nazca; para algunos investigadores, una cultura desconocida y antediluviana los hizo, pero por ahora no hay pruebas de tales suposiciones.
Uno de los primeros estudiosos que los vio desde lo alto fue el astrónomo y matemático estadounidense Kosok, quien en junio de 1939 fue enviado a la zona para investigar si los geoglifos eran restos de antiguos canales de irrigación.
El primer vuelo de Kosok se efectuó por pura coincidencia el 22 de junio de 1939, el día más corto del año, cuando ocurre el solsticio de invierno en el hemisferio sur. Luego de haber observado los geoglifos desde lo alto, Kosok quiso contemplar el atardecer en una colina atravesada por una de las extrañas líneas. Después de un rato se dio cuenta de que el geoglifo señalaba justo el lugar donde el sol se perdía en el horizonte, en el instante exacto del ocaso: claro indicio de que quienes hicieron el colosal signo tenían un asombroso conocimiento de astronomía y cronología. Como después del solsticio transcurren cuatro días antes de que las jornadas empiecen nuevamente a alargarse, se consideró que el 4 era un número sagrado e importante para los Nazca y para todas las culturas de Suramérica.
Kosok descubrió también el método utilizado para delinear los gigantescos signos en la superficie terrestre: los bordes de las líneas son piedras de color más oscuro que las otras a causa de la oxidación, y las cuales, habiendo sido apiladas, constituyen los contornos de las figuras representadas. Lo difícil de explicar es cómo se pudieron calcular desde el suelo las exactas distancias para construir dibujos de kilómetros de largo manteniendo las proporciones. Seguramente, los antiguos artistas de escala gigantesca conocían muy bien la geometría, necesaria para poder representar en escala figuras de kilómetros de extensión, manteniéndolas bien proporcionadas. 

Volando en un pequeño avión monomotor en la zona de los geoglifos, se cae en cuenta de que la mayoría de ellos, algunos de los cuales tienen hasta 300 metros de largo, ilustran animales que tienen que ver con el agua o con la fertilidad. Otros signos zoomorfos son en cambio simbólicos y totémicos. Describiéndolos detalladamente, éstos representan, por ejemplo, a una ballena (símbolo del mar), a una araña y a un simio (símbolos asociados con la selva y por tanto con la humedad y la lluvia), a varios pájaros como el colibrí, el cóndor, el papagayo, el alcatraz, todos símbolos relacionados con el sol, por consiguiente, con el mundo del futuro o del mañana. Hay también otros signos, como el llamado “astronauta” (sólo una figura antropomorfa), las manos, la espiral, la serpiente (símbolo del inframundo) y muchas líneas convergentes, paralelas y perpendiculares.
En mi opinión, la explicación más válida sobre por qué se realizaron las líneas y los geoglifos de Nazca la dieron los arqueólogos Markus Reindel y Johnny Isla, pues según ellos, los geoglifos hicieron parte de rituales vinculados con el agua y con el aprovisionamiento hídrico. El problema de la sequía, en efecto, perjudicaba mucho la vida de los antiguos habitantes de la zona. En algunas excavaciones realizadas en los geoglifos hallaron pequeñas cavidades donde se habían puesto ofrendas a los Dioses: maíz, chicha, hojas consideradas sagradas. Además, justamente el simbolismo de los signos que representan animales de la selva como el simio, hace pensar que los antiguos habitantes de Nazca auguraban un clima más húmedo y lluvioso.
El pueblo de Palpa también ofrece información sobre la vida y el simbolismo de la cultura Nazca, dado que allí no solamente hay otros geoglifos visibles sólo desde lo alto, sino también numerosos petroglifos, libros de piedra que nos describen cuán importante fue el culto de la lluvia para este antiguo pueblo.
Otra de las importantes peculiaridades de la civilización Nazca fueron los acueductos. En la zona de Cantalloc se pueden apreciar profundos pozos construidos en espiral y conectados entre ellos. Con este sistema avanzado almacenaban agua incluso en los períodos más áridos, cuando el fondo de los ríos estaba completamente seco.
En cuanto a lo económico, los antiguos Nazca se sustentaban principalmente de la agricultura: maíz, fríjoles, mandioca, lúcuma, guayaba. Intercambiaban sus productos (el algodón, por ejemplo) con las tribus costeras que, a cambio, les daban pescado y moluscos. Es casi seguro que también se efectuaba un comercio con la sierra, de donde se obtenían cereales típicos de los Andes: quinua, quihuicha y otras verduras, como por ejemplo, la maca.
Respecto a la organización de la sociedad Nazca, se piensa que la casta dominante fue la de los sacerdotes, que guiaban espiritual y políticamente al pueblo. Esta cultura declinó alrededor del siglo VI de la era de Cristo. Hasta el momento no existe una explicación certera del por qué se abandonaron los principales poblados, pero se cree que el motivo más válido haya sido una vez más el clima, ya que tal vez un período de sequía extrema obligó a los sobrevivientes a emigrar hacia zonas más fértiles situadas probablemente en la sierra, donde hacía mucho frío, pero donde se podía encontrar agua en abundancia. Es probable que los sobrevivientes se hayan integrado a la cultura Wari.

YURI LEVERATTO
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