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El origen de los Mayas
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El origen de los Mayas

Algunas evidencias arqueológicas hacen concluir que las altas tierras pertenecientes a la actual Guatemala fueron habitadas por el hombre a partir del 9600 a.C.
En la zona de Los Tapiales, en Guatemala, fueron encontradas puntas de lanzas, escofinas y otras labradas piedras afiladas que se remontan a aquel período. Algunos de estos utensilios fueron astillados, lo mismo que los encontrados en Clovis (desierto de Nuevo México), y esto podría hacer pensar en que los dos pueblos tuvieron contacto. También en Ladyville, en Belice, se encontró una punta de lanza muy parecida a aquella de la cultura Clovis.
Según algunos estudiosos que se basaron en estas suposiciones, los Mayas derivarían de los antiguos habitantes de Clovis y por tanto, habrían tenido un origen asiático directo. En cambio, otros investigadores sostienen que los Mayas de la edad clásica fueron el resultado de varios cruces entre descendientes de asiáticos, melanesios y africanos, como se indica en la teoría poligenética.
Los Sapiens que vivían hace 11 milenios en la zona correspondiente a Guatemala y a Yucatán, eran cazadores y recolectores, cuya población no superaba las diez mil personas. En otros sitios arqueológicos, como Peten, Huehuetenango y las grutas de Loltún, se encontraron huesos de mamíferos extintos pertenecientes a la megafauna, claro indicio de que la caza cumplía aún un papel muy importante.
En los milenios siguientes, estos antiguos habitantes se volvieron sedentarios y perfeccionaron sus conocimientos acerca de la recolección y la agricultura, aunque aún no está claro si ésta se inventó una sola vez en el Nuevo Mundo y después se difundió por todas sus partes o si los diversos pueblos, que alrededor del sexto milenio antes de Cristo no eran muchos y estaban esparcidos en territorios inmensos, la desarrollaron cada uno por su lado. En mi opinión, la respuesta puede ser la unión de ambas posibilidades, es decir, que las diferentes comunidades elaboraron nuevas técnicas agrícolas que otros pueblos conocieron después, sea como un verdadero intercambio cultural o como conocimientos heredados.
Cerca a la zona de Colha, en Belice, se examinaron algunos terrenos y, por medio de restos de polen encontrado, se puede afirmar que se comenzó a sembrar maíz en el 2800 a.C., mientras que el algodón se remonta al 1700 a.C. Hacia el 1000 a.C. se introdujo la cultura de la mandioca y se perfeccionaron las técnicas para librarla del nocivo ácido cianhídrico. De todos modos, durante aquellos períodos, la agricultura tenía todavía un rol secundario, puesto que se trataba de recolección de tubérculos, crustáceos, frutas y verduras como aguacate, tomate, guayaba, marañón y zapote, la cual proporcionaba grandes cantidades de alimento.
Por el contrario, el cacao fue cultivado sólo a partir del tardío período pre-clásico y utilizado como bebida en el chocolate y también como medio de cambio (una primera forma de moneda).
Luego de especializarse en técnicas agrícolas, la población aumentó y se hizo más sedentaria. De esta manera, surgieron los primeros embriones de núcleos urbanos. El asentamiento Maya más antiguo se encuentra en Cuello (Belice) y se remonta al 1200 a.C.
Durante la primera fase urbana, las casas eran construidas exclusivamente en leña y paja, y el suelo era simplemente terreno arcilloso. Más adelante, alrededor del 900 a.C., se utilizó una especie de yeso tanto para las paredes (siempre de madera) como para el pavimento.
Los restos humanos hallados en las cercanías de Cuello, son uno de los mejores indicios para conocer a la sociedad Maya arcaica. Se sacaron a la luz 27 esqueletos que pertenecieron a 7 hombres, 10 mujeres, dos jóvenes y 8 niños. Las tumbas estaban ubicadas en el centro de las casas. Comúnmente, junto al cuerpo del difunto se enterraban también objetos personales, como vasos de cerámica, pequeños utensilios de hueso o sílice, joyas de jade, collares de conchas y camafeos de nácar rojo, extraído de la capa interna de la caparazón calcárea de algunos moluscos, como el Spondylus.
Algunas tumbas destinadas a niños se adornaban con jade azul proveniente del territorio de los Olmecas, a cientos de kilómetros. Esta particularidad hace pensar que aquellos infantes pertenecían a la élite que tenía el poder en una sociedad que a partir del 650 a.C. ya estaba fuertemente dividida.
El análisis científico de estos restos humanos puede proporcionar importantes datos sobre las enfermedades que padecían los Mayas del período arcaico. Particularmente, se notan algunas alteraciones óseas, debidas a la sífilis, la única enfermedad que transmitieron los indígenas a los conquistadores 21 siglos más tarde. Además, del examen de las mandíbulas queda claro que los Mayas carecían de vitamina C.
En la zona de Cuello se fabricó cerámica a partir del 1200 a.C. En la primera fase, hasta el 900 a.C., los objetos de cerámica producidos eran relativamente simples y servían para conservar líquidos y cereales. En la fase siguiente, hasta el 650 a.C., las ánforas empezaron a ser decoradas con tintas minerales y a ser finamente talladas. En la fase final del período arcaico, hasta el 250 a.C., hubo un aumento de la producción de objetos en cerámica y la aparición de estatuas antropomorfas policromas.
En el período preclásico, el pueblo de La Blanca, en la costa pacífica de la actual Guatemala, dominaba un amplio territorio, desde el mar hasta las altas tierras, que comprendía las poblaciones de Monte Alto, El Baúl y Balberta. Estos asentamientos, que se encontraban en la zona comercial que va del Pacífico al Mar Caribe, fueron frecuentados desde la antigüedad por mercaderes Olmecas.
Durante el período comprendido entre el 400 a.C. y el 250 a.C., la ciudad Maya más importante de las altas tierras guatemaltecas fue Kaminaljuyú. Había grandes altares ceremoniales, esculturas, tumbas y monumentos funerarios de notable importancia. La ciudad estaba situada cerca a los yacimientos de obsidiana de El Chayal y de las minas de jade cercanas al río Motagua, a las cuales debía su importancia comercial.
Uno de los materiales más importantes utilizados por los Mayas fue la obsidiana, llamada a veces “el metal de los Maya”. Es un tipo de roca volcánica con un alto porcentaje de sílice y se hallaba en las tierras volcánicas correspondientes a la actual Guatemala. Era utilizada principalmente para fabricar armas como hachas, cuchillos y lanzas, pero también joyas y objetos rituales. Durante el fin del período arcaico, empezó un floreciente comercio entre aquellos que controlaban los yacimientos y los transportadores de la roca, más dura que la piedra, que era vendida después en las tierras bajas. La ciudad de Teotihuacán, ubicada no lejos de la gran mina Pachuca, era el centro mesoamericano de la obsidiana y, hacia el 400 a.C., controló también los yacimientos de El Chayal, situados en Guatemala, quitándole al reino de los Mayas una zona estratégica de gran importancia.
En los últimos años fueron estudiados otros sitios arqueológicos, como por ejemplo Komchén, ubicado en el norte de Yucatán. En este asentamiento se nota que, a partir del 600 a.C., hubo una importante evolución arquitectónica. Alrededor de la plaza central se construyeron cinco grandes plataformas de piedra. En la zona de Yaxuná, cerca a Chichén Iztá se erigió, en torno al sexto siglo a.C., una pirámide de once metros de alto. Son indicios de una complejidad creciente que llevó luego a la construcción de las primeras ciudades mayas.
En la cuenca del Mirador, en el norte de Guatemala, se desarrollaron cuatro centros urbanos de gran importancia: El Mirador, Nakbé, Wakná y Tintal. Estos asentamientos, remontables al 1000 a.C., estaban comunicados por calles pavimentadas, llamadas sakbe y orientadas en el eje este-oeste en vez del norte-sur, utilizado por los Olmecas.
Alrededor del 650 a.C., en Nakbté, se erigieron pirámides de hasta 18 metros de altura y fue construido el primer campo utilizado para el juego de la pelota. Se remontan a aquel período las primeras estelas esculpidas (petroglifos) y los primeros altares ceremoniales en piedra, hallados en Tintal, El Mirador y Nakbé.
En las proximidades de estas áreas rituales se inhumaban personas de alto rango social y se llevaban a cabo liturgias misteriosas.
Durante el fin del período preclásico (400 a.C. – 150 d.C.), la sociedad Maya se volvió cada vez más compleja y jerárquica. En este espacio de tiempo se erigieron en las ciudades ya mencionadas monumentales pirámides de 40 a 72 metros de altura. Fue un trabajo arduo porque se tuvieron que transportar millones de metros cúbicos de piedras y cosas pesadas. De eso se deduce que la élite que tenía el poder tenía un control casi total sobre los trabajadores. El perfeccionamiento de las técnicas agrícolas permitió el aumento de la producción, lo que llevó a un ulterior crecimiento de la población.
La división social creció aún más y la casta del poder se restringió. Esto se deduce de las ricas tumbas reales que se encontraron en Wakná y Tikal. En aquel tiempo, las ciudades mencionadas disponían de eruditos sacerdotes, interesados en las ciencias y en las artes, y de ejércitos numerosos. Sin embargo, parece que no supieron aliarse entre ellos, como en cambio lo hicieron las ciudades-estado griegas, y la competencia por el dominio de las tierras bajas (pertenecientes a la actual Guatemala), llevó a guerras cruentas e inútiles. Fueron construidas fortificaciones en el sitio de Ezdná y El Mirador, que servían para defenderse de los ataques de las ciudades vecinas.
En el período final preclásico (150 d.C. – 250 d.C.) en la cuenca del Mirador y en otras ciudades de las tierras bajas guatemaltecas (Colha, Uacactún, Edzná, Komchen), se registró una importante disminución de los habitantes.
En mi opinión, estas ciudades entraron en declive porque la producción agrícola no fue capaz de sostener el posterior aumento de la población. Además, la falta de una unión entre las ciudades, que habría podido permitir la especialización agrícola, llevó a un continuo estado de tensión que desembocó en desastre, obligando a los sobrevivientes a mudarse a otros lugares, dando inicio al período clásico de los Mayas.

YURI LEVERATTO
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