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El origen del Homo Sapiens: las pruebas de la teoría monogenética
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El origen del Homo Sapiens: las pruebas de la teoría monogenética

En varios sitios web que se ocupan de la llamada pseudoarqueología, se leen fantasiosas teorías sobre el origen multigenético del Homo Sapiens.
Tales hipótesis, llamadas también multiregionales, se produjeron alrededor del siglo XVIII, cuando colonizadores europeos tuvieron contacto con pueblos africanos y asiáticos.
Según su visión racista, los pueblos africanos y asiáticos no podían tener una raíz común con los pueblos europeos y, por tanto, empezaron a elaborar su teoría, llamada también poligénica, que no se basa ni en hallazgos arqueológicos reales, ni en pruebas genéticas.
Varios investigadores como Cuvier, Knox, Weidenreich y Wolpoff sostuvieron que era cierto que los homínidos nacieron en África, pero no el Homo Sapiens que, según ellos, tuvo orígenes distintos, dependiendo de los lugares geográficos.
Es así como, de acuerdo con estas tesis, del hombre de Heidelberg que se encontraba en Europa se originaron los "Sapiens caucásicos", y del Homo Erectus (hombre de Pequín) se generaron las poblaciones mongólicas.
Todas estas teorías se basan en tesis racistas, sosteniendo justamente que la supuesta "raza blanca" es genética y morfológicamente distinta de las otras (y también superior).
Estas hipótesis fueron, de manera literal, demolidas por la teoría universalmente reconocida sobre el origen del Homo Sapiens, llamada monogenética, o también "origen africano del hombre moderno".
Según esta teoría, el ser humano moderno (Homo Sapiens) evolucionó en África, hace unos 200.000 años, del Homo Rhodesiensis (foto principal).
Después de aproximadamente 120.000 años (o sea hace 80 milenios), un número limitado de Sapiens (alrededor de 1000), emigró hacia Asia atravesando el estrecho de Adén. Otros Sapiens se quedaron en África dando inicio, en los milenios sucesivos, a las poblaciones negroides.
De Arabia, los Sapiens viajeros se esparcieron por todo el planeta suplantando a las especies de homínidos que vivían ya en Europa (Neanderthal) y en Asia (Homo Erectus) y, colonizando el mundo, llegaron a Australia hace 50000 años y a América en sucesivas oleadas (de 60.000 a 13.000 años atrás; ver mi artículo sobre el origen poligenético del hombre americano).
Las pruebas más concretas sobre el origen africano del hombre moderno son las arqueológicas.
Los más antiguos restos óseos de humanos modernos fueron hallados en África Oriental (actual Etiopía), en las orillas del río Omo. Ellos se remontan a unos 195.000 años atrás (hombre de Kibish).
En ninguna parte del planeta han sido descubiertos, hasta que algo demuestre lo contrario, restos más antiguos de Homo Sapiens: ni en Europa, ni en Asia, Australia o América, y mucho menos en las regiones polares.
En aquel período (hace 195.00 años), los Erectus y los Neanderthal habían colonizado respectivamente Asia y Europa desde hacía ya milenios, pero nuestros antepasados, los Homines Sapientes, se hallaban sólo en África.
La segunda prueba nos viene de la genética: eminentes científicos como el italiano Luigi Luca Cavalli Sforza demostraron científicamente que los genes presentes en los humanos actuales (obviamente se hicieron análisis a seres humanos pertenecientes a diversos pueblos de diferentes zonas geográficas), existían ya en una mujer (llamada simbólicamente “Eva mitocondrial”) que vivía en África oriental hace 200.000 años.
Esta teoría fue demostrada con la técnica del reloj molecular, la cual se basa en el concepto de que las mutaciones genéticas se verifican con frecuencias casi constantes en el tiempo. Por tanto, resulta posible estimar el tiempo transcurrido desde cuando se verificó la divergencia entre las dos especies, evaluando el número de las diferencias presentes en las secuencias de ADN del sujeto (o hallazgo) en cuestión.
Es verdad que fueron descubiertos genes de Neanderthal y de Homo Erectus en algunos seres humanos actuales, pero la consistencia cuantitativa de ellos no supera el uno por ciento. Esto confirma que es posible que haya habido cruces ocasionales entre los Homines Sapientes y algunos Neanderthales y Erectus, pero eso no significa ciertamente que el Homo Sapiens actual se haya originado del todo de aquella especie de homínidos.
La tercera es la prueba bacteriológica: en el estómago de nosotros los humanos hay innumerables bacterias cuya proveniencia genética, en el 99% de los casos, es África.
La cuarta y última prueba es lingüística: un reciente estudio en más de 500 lenguas confirmó que las que tenían más sonidos y fonemas son las lenguas africanas. Esto confirma la tesis de que el idioma primigenio se originó en África.

YURI LEVERATTO
Copyright 2012

Se puede reproducir este artículo indicando claramente el nombre del autor y la fuente www.yurileveratto.com

Bibliografía:
Luigi Luca Cavalli Sforza: Geni, Popoli e Lingue, Adelphi 1996
A.J. Coale: La storia della popolazione umana, in “Le Scienze” N.79, marzo 1975.

Para profundizar, leer mi artículo: Migraciones y demografía humana de los orígenes al siglo XXI
 

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