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La Amazonía amenazada: el dilema del TIPNIS, territorio indígena y parque nacional en el corazón de Bolivia
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La Amazonía amenazada: el dilema del TIPNIS, territorio indígena y parque nacional en el corazón de Bolivia

El TIPNIS (territorio indígena y parque nacional Isiboro Secure) es una de las últimas zonas totalmente vírgenes de toda Suramérica. Situado en el corazón de Bolivia, ya en territorio amazónico, es una enorme cuña incrustada entre los departamentos de Cochabamba y Beni.
De una extensión de más de 12.000 kilómetros cuadrados, es uno de los lugares más importantes de Suramérica tanto desde el punto de vista de la biodiversidad como desde el étnico, pues allí se encuentran algunos grupos de indígenas Moxeños, Yurakares, Yuki y Chimanes (Tsimane).
Su territorio se extiende en un área comprendida entre el Río Isiboro y el Río Secure (el cual es afluente del Río Mamoré, perteneciente a la cuenca del Río Amazonas). Se extiende de los 3000 msnm (bioma de la selva alta) hasta los 180 msnm, en plena selva baja amazónica.
Allí hay numerosísimos animales típicos del bioma amazónico: tapires, jaguares, capibaras, nutrias, ciervos, osos hormigueros, armadillos, simios, pecaríes, caimanes, águilas, buitres, tucanes, papagayos, peces amazónicos como surubíes, pintados, yatoranas, sábalos, pacúes y, obviamente, una cantidad inmensa de insectos y arácnidos, algunos de los cuales no han sido aún identificados por el hombre.
Asimismo, en cuanto a la flora, el TIPNIS presenta una gran variedad de plantas y árboles que podría ser sometida a minuciosos estudios con el fin de identificar cuáles son útiles para derrotar enfermedades, con la ayuda de los ancestrales conocedores de sus propiedades, los chamanes nativos de la zona.
Por desgracia, parece increíble pero, hoy en día, el TIPNIS se encuentra fuertemente amenazado.
El proyecto, formulado desde hace muchos años, de una vía que lo divida literalmente en dos, con la sucesiva entrada de colonos procedentes de la sierra, sólo desde hace pocos meses recibió un fuerte impulso. Éste prevé la construcción de una carretera entre el pueblo de Villa Tunari (departamento de Cochabamba) y el pueblo de San Ignacio de Moxos (departamento del Beni).
El gobierno de Bolivia, que apoya firmemente este plan, sostiene que la construcción de la ruta impulsaría el comercio entre los departamentos de Cochabamba y Beni, entre los cuales ahora no existe una conexión directa.
El problema es que proponer el paso de una avenida justo al interior de un parque nacional declarado “intangible”, o bien, “lugar en donde no se puede intervenir de ninguna manera”, es un poco extraño.
El gobierno de Bolivia, que se declaró desde sus primeros días protector de la “Pachamama”, a saber, la “Madre Tierra”, como se le dice en Suramérica a la Naturaleza, refiriéndose a la Creación de Dios, se halla hoy en una posición algo difícil, batiéndose entre poderosos intereses internacionales a favor de la vía y la mayoría de los bolivianos (sobre todo los del departamento de Santa Cruz y Beni) que está en contra de esta construcción a través del TIPNIS, aunque propone soluciones alternativas.
La posibilidad de cimentar una carretera a través del TIPNIS resurgió cuando, en el 2011, el Banco Nacional del Brasil para el desarrollo social y económico (BNDES) ofreció un crédito de 332 millones de dólares estadounidenses a Bolivia para esta construcción, la cual, además, le sería confiada a la empresa brasilera OAS.
¿Por qué hay tanto interés en este objetivo? Durante mi reciente viaje a Bolivia entrevisté a varias personas, tanto en la capital La Paz, como en el departamento del Beni, particularmente en el pueblo de San Ignacio de Moxos y en la ciudad de Trinidad.
Primero que todo hay que considerar que el TIPNIS es una enorme esponja. De la cordillera de Mosetenes, que lo atraviesa de noroeste a sureste, nacen muchísimos ríos (entre los cuales el Secure) cuya agua fluye hacia el noreste, en dirección del Río Mamoré. En tiempos como estos, en los que el agua está siendo privatizada en muchas zonas del mundo, no me sorprendería que naciese un proyecto para retener a uno de estos ríos y poder, a continuación, vender a un costoso precio el valioso líquido, del cual no podemos prescindir.
Por otro lado, en el TIPNIS hay abundancia de petróleo: en efecto, el gobierno declaró al 27% del parque como área de abastecimiento de hidrocarburos. De esta zona, unas 128.000 hectáreas fueron ya otorgadas a un consorcio guiado por la empresa brasilera Petrobras y la francesa Total. Otra región fue, en cambio, asignada a un consorcio liderado por la empresa boliviana YPFB y la venezolana PDVSA. Por el momento no se efectúan todavía actividades de extracción, pero en un futuro, si se construye la vía, justo cortando el parque en dos, las cosas podrían cambiar.
Según muchos bolivianos a quienes tuve oportunidad de entrevistar, habría otro motivo por el cual el gobierno propulsa la construcción de la carretera: los productores de coca de las zonas andinas del país querrían obtener en concesión nuevas áreas vírgenes para sembrar más coca, una planta que, como se sabe, da tres cosechas al año.
Empero, el punto clave que incita a pensar es: ¿para qué serviría este excedente de coca? La que se produce hoy en Bolivia es ya suficiente para el consumo interno, o bien, para la práctica difundida y ancestral de masticarla, sea por motivos culturales que alimenticios. Queda la duda de si una eventual producción excesiva pudiera estar destinada a la producción ilegal de cocaína, para alimentar el nefasto tráfico internacional de droga que está causando tanto daño a los seres humanos.
El 15 de agosto de 2011 se inició una marcha de Bolivianos en contra de la construcción de la carretera al interior del parque, que de Trinidad llegó, después de dos meses de considerables dificultades, a la ciudad de La Paz, donde el presidente Evo Morales aceptó vetar la construcción de la vía, declarando “intangible”, a saber, “intocable”, al TIPNIS.
No obstante, en las semanas siguientes, el gobierno se expresó de nuevo a favor de la construcción, afirmando que las comunidades indígenas al interior del parque, así como los habitantes del pueblo de San Ignacio de Moxos, están a favor de llevar a cabo el ya mencionado proyecto.
En Trinidad escuché la opinión de la gente, y mi impresión al respecto es que la mayoría de las personas está en pro de un recorrido alternativo que pase al este del parque sin herirlo, abriendo así una importante vía de comunicación entre Cochabamba y Trinidad sin destruir el bioma del TIPNIS.
Mi parecer es el mismo: el parque no debe ser tocado, justamente porque se trata de un inconmensurable patrimonio de riqueza biodiversa que contiene plantas y animales raros cuyos principios activos podrían ser fundamentales para el bienestar de toda la humanidad, por ejemplo, combatiendo enfermedades incurables.
Bolivia se encuentra en una bifurcación: por un lado, continuar siendo un país exportador de materias primas, limitándose a vender sus riquezas sin crear valor agregado o, por el otro, emprender un camino distinto al intentar valorizar los propios recursos biodiversos, creando valor agregado, para alcanzar un desarrollo armónico y sostenible.

YURI LEVERATTO
Copyright 2011

Se puede reproducir este artículo indicando claramente el nombre del autor y la fuente www.yurileveratto.com

 

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